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España pierde fuelle cuando el primer ministro socialista se enfrenta a un callejón sin salida

2 julio, 2018

La economía española se ralentizó inesperadamente en el segundo trimestre, período en el que también el partido socialista tomó el poder en un cambio brusco de gobierno.

La producción se expandió 0.6 por ciento en los tres meses hasta junio, dijo el martes el Instituto Nacional de Estadísticas. Eso no alcanzó el 0,7 por ciento de la mediana estimada en una encuesta de Bloomberg y es la más débil desde 2014. El crecimiento del consumo de los hogares, uno de los principales impulsores de la recuperación, se ralentizó en más de la mitad.

Aunque sigue superando a sus homólogos de la zona euro, la economía española está entrando en una fase más fría de crecimiento tras una expansión que superó el 3 por ciento durante tres años consecutivos. Cualquier signo de una ralentización más aguda puede ser un reto para el nuevo primer ministro socialista Pedro Sánchez, cuyo plan económico se enfrenta a un difícil paso por el parlamento, donde carece de mayoría.

“La economía española está resistiendo, pero estamos entrando en una ralentización”, dijo Angel Talavera, economista de Oxford Economics. “El consumo fue decepcionante y las exportaciones experimentaron una caída significativa. Vemos que el crecimiento se estanca en este rango durante el resto del año”.

El martes, los datos preceden a una serie de indicadores europeos que ofrecerán una visión general de la economía en un momento de riesgo, incluyendo las tensiones comerciales mundiales y Brexit.

Además de las cifras del PIB y la inflación de la región, una cifra a tener en cuenta será la producción italiana a medida que el nuevo gobierno populista impulse su agenda con un presupuesto previsto para después del verano. Se prevé que la economía, la tercera más grande de la zona euro, haya crecido sólo un 0,2 por ciento en el segundo trimestre, que sería el más débil en casi dos años.

Para 2018 en su conjunto, Italia se expande un 1,3 por ciento, muy por debajo de la previsión del 2,8 por ciento para España y de la media de la zona euro del 2,1 por ciento.

En España, el Gobierno socialista se enfrenta a una ardua tarea para aprobar su plan presupuestario para 2019. La semana pasada, el Parlamento rechazó el objetivo de Sánchez de reducir el déficit -un primer paso hacia la elaboración de un presupuesto- en señal de la debilidad de su gobierno.

Con sólo 84 escaños en el parlamento de 350 miembros, Sánchez se enfrentará a una creciente demanda de nuevas elecciones si no puede demostrar que puede aprobar legislación clave. Bajo su plan de gastos, el gobierno espera que el déficit llegue al 2,7 por ciento de la producción este año. Eso está por debajo del límite del 3 por ciento de la Unión Europea, pero sigue siendo más alto que el objetivo anterior del 2,2 por ciento.