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¿Por qué quiere Cataluña independizarse de España?

3 julio, 2018

Historia de Cataluña
Cataluña era una región independiente de la Península Ibérica -la actual España y Portugal- con su propia lengua, leyes y costumbres.

En 1150, el matrimonio de Petronilia, reina de Aragón y Ramón Berenguer IV, conde de Barcelona, formó una dinastía que dejó a su hijo para heredar todos los territorios de la región de Aragón y Cataluña.

Esto duró hasta el reinado del rey Felipe V. La Guerra de Sucesión española terminó con la derrota de Valencia en 1707, de Cataluña en 1714, y finalmente con la última de las islas en 1715 – resultando en el nacimiento de la España moderna.

Los reyes posteriores intentaron imponer la lengua y las leyes españolas en la región, pero abandonaron sus intentos en 1931 y restauraron la Generalitat.

El general Francisco Franco, sin embargo, se propuso destruir el separatismo catalán y con su victoria en la batalla del Ebro en 1938 tomó el control de la región, matando a 3.500 personas y obligando a muchas más al exilio.

A la región se le otorgó un grado de autonomía una vez más en 1977, cuando la democracia regresó al país.

Las reivindicaciones de independencia total crecieron de forma sostenida hasta julio de 2010, cuando el Tribunal Constitucional de Madrid anuló parte del Estatuto de Autonomía de 2006, afirmando que no existe base legal para el reconocimiento de Cataluña como nación dentro de España.

La crisis económica en España sólo ha servido para magnificar los llamamientos a la independencia de Cataluña, ya que se considera que la rica región de Barcelona apoya al resto de España, que es más pobre.

La política de la región
El Partido Popular conservador de Mariano Rajoy, presidente del Gobierno español, es sólo el quinto partido más grande de Cataluña y se opone firmemente a cualquier intento de independencia de la región.

El presidente de Cataluña, Carles Puigdemont, cuenta con el apoyo de una coalición de fuerzas nacionalistas catalanas de los partidos conservadores CDC y Esquerra Republicana de Catalunya (ERC), que, junto con el partido radical de izquierdas CUP, tienen mayoría en el parlamento de la región.

En septiembre de 2017, esta mayoría aprobó la celebración de un referéndum vinculante sobre la independencia de Cataluña, pero el Tribunal Constitucional español suspendió el proceso.

Las autoridades catalanas siguieron adelante con la votación, lo que provocó violencia dentro y alrededor de los colegios electorales cuando las fuerzas de seguridad españolas se apoderaron de las urnas e intentaron cerrar la votación. Dijeron que se habían contado 2,26 millones de votos, con un 90% a favor de la independencia.

El Sr. Puigdemont dice que el resultado es un mandato para una declaración unilateral de independencia, aunque dice que preferiría negociar los términos de la secesión de España con el gobierno de Madrid.

¿Cómo afecta su economía al problema?
La región catalana ha sido durante mucho tiempo el centro industrial de España, primero por su poder marítimo y el comercio de bienes como los textiles, pero recientemente por las finanzas, los servicios y las empresas de alta tecnología.

Es una de las regiones más ricas de España: representa el 19% del PIB de España, igual que la región de Madrid. Madrid, sin embargo, tiene un mayor PIB per cápita, al igual que el País Vasco y Navarra.

Por lo tanto, la secesión le costaría a España casi el 20 por ciento de su producción económica y provocaría una disputa sobre cómo Cataluña devolvería 52.500 millones de euros de la deuda que tiene con la administración central del país.

Tendría un producto interno bruto de 314.000 millones de dólares (195.000 millones de libras esterlinas), según cálculos de la OCDE, lo que la convertiría en la 34ª economía más grande del mundo. Eso lo haría más grande que Portugal o Hong Kong.

Su PIB per cápita sería de 35.000 dólares, lo que lo haría más rico que Corea del Sur, Israel o Italia.

Y la contribución de Cataluña a la economía española es el doble que la de Escocia al Reino Unido.